sábado, 26 de julio de 2008

'Cuando quiero algo me lo pido a mi misma'

Entrevista a la abuela Margarita

Ima Sanchez. Publicado en 'La Contra', diario La Vanguardia
La Abuela Margarita, curandera y guardiana de la tradición maya, se crió
con su bisabuela, que era curandera y milagrera.

Practica y conoce los círculos de danza del sol, de la tierra, de la luna, y la búsqueda de visión. Pertenece al consejo de ancianos indígenas y se dedica a sembrar salud y conocimiento a cambio de la alegría que le produce hacerlo, porque para sustentarse sigue cultivando la tierra.
Cuando viaja en avión y las azafatas le dan un nuevo vaso de plástico, ella se aferra al primero: 'No joven, que esto va a parar a la Madre Tierra'.
Rezuma sabiduría y poder, es algo que se percibe con nitidez. Sus rituales, como gritarle a la tierra el nombre del recién nacido para que reconozca y proteja su fruto, son explosiones de energía que hace bien al que lo presencia; y cuando te mira a los ojos y te dice que somos sagrados, algo profundo se agita.

Ella nos dice:


'Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la Fira de la Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.'


-¿Dónde vamos tras esta vida?


-¡Uy hija mía, al disfrute! La muerte no existe. La muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si quieres.


-¿Cómo que si quieres…?


-Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era chichimeca, me crié con ella hasta los 14 años, era una mujer prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.


-Ya se la ve a usted sabia, abuela.



-El poder del cosmos, de la tierra y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.


-¿Con quién?


-Con el fuego. 'Yo estoy en ti', me dijo. 'Ya lo sé', respondí. 'Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te llevas el cuerpo?', dijo. '¿Cómo lo hago?', pregunté.


-Interesante conversación.


-'Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu -me dijo-, ocupamos el cien por cien dentro de ti. El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?'.


-¿Y para qué quieres el cuerpo?


-Pues para disfrutar, porque mantienes los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.


-Hola.


-El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se fue con más de 90 años. Tres meses antes de morir decidió el día. 'Si se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan'. Llegó el día y se lo recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: 'Ahora me voy a descansar'. Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de mi bisabuela, de mis padres, de mis tías…


-Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?


-Como mi maestro Martínez Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: 'Al anochecer vengan a por mi cuerpo'. Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a buscarle, la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?


-¿Qué hizo?


-Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está diciendo: 'Habla de mí', así que le voy a hablar de ella.


-Su hija, ¿también decidió morir?


-Sí. Hay mucha juventud que no puede realizarse, y nadie quiere vivir sin sentido.


-¿Qué merece la pena?



-Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. '¿Cómo voy a ser propietario de la Madre Tierra?', decían.

-Aquí la tierra se explota, no se venera.


-¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.


-¿Cuál es la misión de la mujer?


-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo…


-¿...?


-Que pueden usar el poder del Gran Espíritu en el momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona.


-Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede.


-Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros.


-Mientras no te empaches de ti



-Debemos utilizar nuestra sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas, los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite.


-¿Desde cuándo lo sabe?



-Momentos antes de morir mi hija me dijo: 'Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré'. Yo vi con mucho asombro como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los límites, por eso ahora puedo verla y escucharla, ¿lo cree posible?


-Sí.


-Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento: 'Llegará el día en que se volverá a compartir en círculos abiertos'. Creo que ese tiempo ha llegado.



¡¡ LA PAZ PREVALECE EN LA TIERRA !!



domingo, 13 de julio de 2008

Memorias del Fuego





Las Caras y las Máscaras.
Autor: Eduardo Galeano


¿Qué hace esa linda huichola que está por parir? Ella recuerda. Recuerda intensamente la noche de amor de donde viene la niña que va a nacer. Piensa en eso con toda la fuerza de su memoria su alegría. Así el cuerpo se abre, feliz de la felicidad que tuvo, y entonces nace una buena huichola, que será digna de aquel goce que la hizo.


Una buena huichola cuida su alma, su alumbrosa fuerza de vida, pero bien se sabe que el alma es más pequeña que una hormiga y más suave que un susurro, una cosa de nada, un airecito, y en cualquier descuido se puede perder.

Una muchacha tropieza y rueda sierra abajo y el alma se desprende y cae en la rodada, atada como estaba nomás por un hilo de seda de araña.


Entonces la joven huichola se aturde y se enferma. Balbuceando llama a la guardiana de los cantos sagrados, la sacerdotisa hechicera.


¿Qué busca esa vieja india escarbando la sierra? Recorre el rastro por donde la enferma anduvo, Sube muy en silencio, por entre las rocas filosas, explorando los ramajes, hoja por hoja, y bajo las piedritas ¿dónde se cayó la vida? ¿Donde quedó asustada? Marcha lenta y con los oídos muy abiertos, porque las almas perdidas lloran y a veces silban como brisa.


Cuando encuentra el alma errante la sacerdotisa hechicera la levanta en la punta de una pluma, la envuelve en un minúsculo copo de algodón y dentro de una cañita hueca la lleva de vuelta a su dueña, que no morirá.

jueves, 3 de julio de 2008

otras voces...



Todavía no soy

La mujer que voy a ser

Pero de algo estoy segura

Tampoco soy la que era...

Este es mi tiempo de crecer

De estirar mis ramas hacia lo alto

Con mis raíces bien profundas

En la madre tierra....

Namasté
cositasmagicas.blogspot.com

Sus Voces...

Me atrevo a escribir estas líneas en relación al trabajo que, desde hace varios años, viene realizando mi hermana Carmen Romero Auad y sobre todo el referido a las constelaciones de mujeres.

Quizás porque fui una especie de conejilla de Indias de esta terapia, lo cierto es que desde que apoyo el trabajo de María del Carmen y realizo las terapias, mi vida dio un favorable cambio en muchos aspectos.

En el taller de mujeres, la paciente que va a constelar (trabajar lo personal) elige de entre las asistentes cuatro representantes, una será su niña, otra su adolescente, otra representará a su mujer y otra a la madre. ¿Cuán disgregadas estamos?, ¿Por qué la mujer ni siquiera mira a su niña y a su adolescente?, ¿Por qué la madre se hace cargo de todas y entre ellas no se reconocen?, ¿Cuáles fueron los traumas que nos adormecieron y bloquearon nuestro desarrollo?

Aquí las respuestas –aunque pueden ser muy duras- emergen sanadoras. Nos reconciliamos unas con otras hasta integrar las cuatro fases que nos sostienen a lo largo de nuestras vidas.

Las demás mujeres que participan en esta terapia rodean con un círculo amoroso el desarrollo de esta configuración y tomadas de las manos se ingresa en una energía positiva que está ahí para ayudar a sanar la parte dañada de cada mujer que es una sola.

No existe en esta terapia ninguna persona que juzgue, todas somos iguales, todas nos reconocemos en el dolor, en la falta de padre o madre, en algún trauma causado por el abuso, el incesto, la violación, el aborto. El alma guarda y graba todos estos dolores y aquí emergen para resolverse amorosamente, sin culpas, comprendiendo que lo vivido por cada una de nosotras, es lo que nos hace fuertes y valiosas, únicas pero iguales.

Si en estos tiempos volvieran a quemar a las “brujas” imagino que no quedarían mujeres en el planeta, porque tenemos la intuición muy desarrollada y ese antiguo saber de sanar todos los males, desde la utilización de hierbas curativas, los alimentos más sanos y los consejos sabios y acertados que damos a quienes lo necesiten, hasta una palabra de aliento. Todo esto nos hace ser fundamentales para la vida.

Será por eso que en los talleres donde pueden participar también hombres, la mayoría es siempre femenina. Somos nosotras las más interesadas en hacer que el mundo sea cada vez mejor y estoy segura que estas terapias son una manera de lograrlo.

Rosy Scardino Auad