lunes, 17 de marzo de 2014

VIBRAR AMOR ES LA CONSIGNA. ESTAR PRESENTES, LA ACCION


 
En este tiempo sin tiempo, de vértigo y de aparente calma al mismo tiempo, nos vemos confrontados con muchísimas emociones, muchas que creíamos haber superado en este largo tiempo de recodificación. Nos reprochamos sintiendo no haber avanzado nada y descreemos de nuestros logros, del camino andado, de las comprensiones, del nuevo estar.

El mensaje es claro y tranquilizador, se los comparto:

Los tiempos a vivir son los anunciados, todo da un vuelco en estos días. Estamos preparados, somos muchos en una misma acción, en un solo propósito.

Sabrás qué hacer, sabrás cómo actuar.

Lo externo y cotidiano se confunde, céntrate en ti, en tu propósito, en inspirar y espirar, en ser y vibrar amor. Las altas frecuencias se expanden, se elevan, se convierten en escudo protector. En un campo de protección. Vibrar amor es la consigna, estar presentes en cada momento es la acción.

Hagan círculos de la palabra, refuercen su estar, su ser.

En tu propio ser se libera una batalla, se remueve lo viejo, se hace evidente, rebalsa, se limpia para dar lugar a lo nuevo. No temas, es necesario pasar por este estado. La emoción sacude como un terremoto que rompe dando lugar a la salida de antiguas emociones, hace que brote, que se remueva, emerja, cada espacio está siendo limpiado de viejas memorias emocionales que condicionan el ver, el hacer. Dale lugar, para algunos de ustedes es un sacudón, duran un llanto, una fuerte emoción, un no entender y luego del sacudón se retira. Se instala una nueva paz, un nuevo agradecimiento, un nuevo estar. Si se rebelan, si se enojan, se niegan a pasar por ese estado dura más tiempo, porque al resistir evitan el sacudón profundo y necesario para liberar la memoria.

Sin lucha, sin temor, observando, reconociéndose seres emocionales inestables en la emoción, observando con paciencia y amor lo que surge, sin crítica, confiando en que la emoción surge, se intensifica, se expresa y se libera. Agradezcan el momento, agradezcan la emoción y la vivencia, déjenla partir una vez que se expresa.

La memoria se limpia, el recuerdo se atenúa hasta desaparecer, sueltan, se abren a otra emoción. Todo es nuevo ahora, no es indiferencia o frialdad lo que sentirán luego. Es aceptación, desapego, es el observador observado, consciente de su momento, del movimiento permanente.

Inspirar y expirar es la tarea, mirarse con amor el ejercicio, reconocer el estado, darle lugar, dejarlo ser, despedirse. Sin pelear, sin retener, sin reprochar. Solo observando, reconociendo, soltando.

El nuevo estar se instala, dadle la bienvenida, estos estados se irán prolongando hasta que ya no os reconozcáis en las anteriores expresiones, confiad!, confiad!, son tiempos de revolución interna.

Susurro del Alma 17 de marzo 2014